Sé que esto se supone que está para subir lo que yo escribo y, no os confundáis, a mí la poesía me toca los huevos como a cualquiera. Pero me he encontrado ésta de Gil de Biedma en un blog que hablaba de telebasura, niños inútiles y Gran Hermano y me ha encantado. Será por el contraste...
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Y, no, no estoy de mal rollo en absoluto. Listos.
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